¿Debemos poner las necesidades de otros primero?

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Vivimos en una época en donde se está desarrollado una cultura de personas narcisistas, egoístas y egocéntricas. Viven para ellos, solo piensan en ellos, ponen sus necesidades en primer lugar. Parece ser como si para ellos, nadie más existiera. Suena bastante incómodo, pero ésta es la realidad del mundo donde vivimos. Pablo dijo que en los postreros días: "Habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios..." 2 Timoteo 3:2-4.

Hay dos elementos importantes en estos versículos. Pablo dice que en los postreros días, habrá:

1. "Hombres amadores de si mismos"

Las personas amadoras de si mismos, solo les importa ellos. No se sienten responsables por nada, ni nadie más que sus propias necesidades. Cuando una persona se deja arrastrar por pensamientos narcisistas, esa persona centra toda su vida, alrededor de si mismo. Sus necesidad se convierte en su prioridad. Este es el tipo de persona que desea ser primero en todo, y que los demás le den toda la atención solamente a ellos. Estas personas no sienten compasión sino por ellos mismos.

2. La Vanagloria

Vanagloriarse es presumir o adjudicarse un valor más alto de aquel que uno se merece. El vanaglorioso es jactancioso, se proyecta ser mejor que las demás personas, y siempre se esta alabando así mismo por sus cualidades. Es impresionante como hoy en nuestra sociedad existen personas asi, que no glorifican a Dios por lo que Él es y por lo que les ha dado. Se llenan sus bocas hablando de lo que en la vida ellos han logrado, menosprecian la gracia De Dios, linda y perfecta. La vanagloria hace que la persona tenga un mayor concepto de si mismo que las demás personas en su entorno.

Conozco a una persona en la fe, que siempre se jactaba de todo lo que hacia. Quería ser El Centro de toda la atención, y por lo tanto, hacia presentaciones ostentosas de sus cualidades. En su ignorancia, no se percataba que solo mostraba la condición de su corazón. No gozaba de un corazón humilde y sencillo, pensaba que al presentar una imagen así, se ganaría a las demás personas, pero al contrario, los alejaba con sus palabras. La vanagloria de este hermano no le permitía disfrutar su relación con las personas que le rodean. 

Hace aproximadamente dos semanas estuve enseñando sobre la importancia de poner a otras personas en primer lugar. Esto no es fácil hacerlo, pero si se puede lograr. Hoy quiero compartirles tres importantes conceptos que debemos incorporar, que nos ayudarán a poner las demás personas y sus necesidades primero que las propias nuestras.

#1: Ser generosos

Devolver a Dios voluntariamente cualquier cosa material o espiritual sin esperar nada a cambio pero con la convicción de que recibiremos la abundante y Justa retribución.

Este concepto tiene que ver con nuestro prójimo, ya que nuestro Señor Jesús menciona que al hacerlo por uno mas pequeño también lo hacemos por El "y respondiendo el rey les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, también a mi lo hicisteis" ( Mt 25: 40 ).

Hay varios detalles bíblicos sobre la generosidad que hoy debo compartirles.

  • Nada de lo que tenemos es nuestro o lo hemos adquirido por voluntad humana.
  • Ser generoso puede implicar dar con sacrificio poniendo a nosotros mismos en segundo lugar, para cubrir la necesidad de otro.
  • Sirvamos con excelencia en el Reino De Dios. 
  • Demos con gozo, porque Dios ama al dador alegre.
  • Dar para adorar, porque estamos agradecidos de sus divinas provisiones.
  • Nuestra recompensa ha sido garantizada.
  • La actitud con que damos demuestra la condición de nuestro corazón.

#2: Ser humilde

La humildad es unas de las características que Jesus demostró durante todo su ministerio. Nadie puede llegar a la estatura de Cristo, hasta que aprenda a vivir en humildad. La humildad comienza con Cristo, descansando en el corazón de una persona que desea ser como el. La humildad no es una condición, sino una virtud. Esta virtud no tiene nada que ver con la imagen conque las demás personas nos perciben, sino con la actitud que nos conducimos, y de la manera que nos portamos cuando nos encontramos frente a frente con el orgulloso, y la vanagloria. 

También ustedes, los jóvenes, muestren respeto ante los ancianos, y todos ustedes, practiquen el mutuo respeto. Revístanse de humildad, porque:

"Dios resiste a los soberbios, pero se muestra favorable a los humildes." 1 Pedro 5:5

El someterse a la autoridades superiores es una demostración de humildad. Dios se complace con las personas que tienen un corazón sumiso. Lo opuesto a ser sumiso es ser, rebelde y el Señor no se complace con aquellos que optan por tomar el camino de la rebeldía. Dice que el resiste a l soberbio. El soberbio cree que todo lo sabe, y por consiguiente no se deja ayudar. El soberbio es testarudo, arrogante e incorregible. No acepta la crítica constructiva cual puede servirle de ayuda.

La humildad de Jesus fue tan ejemplar que le lavo los pies a todos sus discípulos. Jesus les mostró que la humildad comenzaba con el. No deseo ser mejor sin siendo el hijo De Dios, sino que se sometió a la voluntad de su padre.

"Y cuando todo haya sido sometido a El, entonces también el Hijo mismo se sujetará a aquel que sujetó a El todas las cosas, para que Dios sea todo en todos." 1 Corintios 15:28

Cuando primero yo me convertí, luchaba mucho con la arrogancia. Yo pensaba que todo se trataba de mi, todavía Cristo estaba trabajando en mi, de manera que yo no tenía afecto por las demás personas con quien me asociaba. Solo deseaba vivir mi vida sin importarme lo que otros sufrían. No fue hasta que Dios me bautizó con su Espíritu Santo, y me llamó al ministerio que pude experimentar en mi vida la gracia De Dios, al punto de sentir un profundo deseo de amar y tener compasión por las almas. Esto lo hizo el Espíritu Santo utilizando un proceso detrás del otro, los cuales me fueron moldeando de tal forma, que pude salir del cascarón que me encerraba, para poder aprender a poner a otros primero que yo. Esto solo sucede cuando le permitimos al Señor hacer de nosotros lo que el desea. 

Poner las necesidades de las otras personas antes que las nuestras, es un acto de amor, humildad, y generosidad.

Pastor Ulises Himely