"Ya Dios no se mueve, no lo siento"

 
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 ¿Ha escuchado usted en alguna ocasión a creyentes decir que ya Dios no se mueve? Otros dicen que la presencia de Dios no se siente de la misma manera que acostumbraban en sus pasadas reuniones. Creo que mayoría de nosotros hemos vivido la experiencia de oír a personas expresarse de esta manera. ¿Se ha preguntado usted cuál es el trasfondo de este tipo de expresiones? Estoy convencido, que ya algunos de ustedes tienen la respuesta a estas preguntas. Sin embargo, mi objetivo hoy es revelar tres condiciones que pueden distinguirse como las causas principales por las cuales muchas personas dicen "que ya Dios no se mueve".

#1. El tradicionalismo

Creo que todos recordamos la era del pentecostés radical. Este fue un tiempo donde muchas cosas lindas ocurrieron, y también fue el lugar de donde surgen nuestras raíces. Nunca debemos criticar, menospreciar, juzgar y desvalorar los esfuerzos, sacrificios, los logros y el arduo trabajo que los pioneros de la fe nos dejaron como herencia. Ellos eran creyentes devotos que vivían con creencias distintas a las nuestras hoy día, pero tenían carácter y autoridad moral.

Cuando comenzó ésta era, se establecieron algunas normas y creencias que más adelante se convirtieron en tradiciones, las cuales, aunque muchas de estas creencias no tuvieron ningún fundamento bíblico, fueron recibidas y abrazadas por la iglesia. Unas de las más conocidas de estas prácticas era la necesidad de sentir a Dios de una manera natural, y cuando esto no ocurría, se formaba un cargo de consciencia, al pensar que si no ocurría un sentir natural, Dios no estaba con ellos. Ósea, la experiencia estaba basada sobre un sentir, y no por su fe en Jesucristo. Porque por fe andamos, no por vista 2 Corintios 5:7. La realidad es que a Dios no sólo lo podemos sentir de manera física. Dios no se conforma a los caprichos, y antojos de los seres humanos. Dios es Eterno, Soberano, Su Gracia y manifestaciones son multiformes, de manera que Él puede moverse y permitir que nosotros sintamos Su Presencia en diferentes maneras.

La tradición te dice que Dios tiene y debe moverse de una sola manera, pero la palabra de Dios, nos enseña todo lo contrario. Los tradicionalistas sólo buscan a Dios en el ruido, el brinco, en la manifestación de lenguas, por lo que pueden sentir y cuando éstas no suceden rápidamente se crea un prejuicio diciendo“ya Dios no se mueve, no está ahí, porque no lo siento”. La realidad es la siguiente, a Dios no hay que sentirlo para saber que está siempre con nosotros. Dios siempre se está moviendo, pero muchas veces no podemos discernirlo, porque estamos esperando algo físico, y pasamos por alto que Dios puede estar trabajando en nosotros en diferentes maneras.

#2. La mentalidad religiosa

Cuando creemos que Dios sólo se conforma a un sistema donde los humanos pueden sentirlo o no, hemos formado nuestra propia religión. Religión es un conjunto de creencias, normas morales y practicas rituales que un individuo o grupo mantiene hacia lo que considera divino o sagrado. Cuando enseñamos que Dios no es multiforme es sus manifestaciones, hemos formado nuestra propia religión.

Hay un pasaje bíblico que me llama mucho la atención, donde Elías creía que Dios se conformaba a su forma de pensar de él, y que sus manifestaciones se podían discernir de una sola manera, y esta era por medio del fuego. Elías era conocido como el profeta de fuego. Cuando lo sobrenatural se manifestaba, Elías experimentaba cosas espantosas literalmente hablando. Este tipo de manifestaciones llevó a Elías a conformarse con ver a Dios moverse de una sola manera. Después de haber derrotado a los profetas de Baal y Acera, Jezabel, se levanta para perseguir a Elías y jura matarlo. Elías sale corriendo hacia el desierto, se cansa y se sienta debajo de un enebro, se deprime y desea morir. Dios le envía un ángel para que le sirva, Elías come, bebé y sigue caminado hacia la montaña. Estando en una cueva en la montaña, oyó un fuerte viento que rompía los montes quebraba la peñas, pero Dios no estaba ahí  no lo encontró el el viento; luego hubo un terremoto, pero Dios no estaba en el terremoto. Después, hubo un fuego y tampoco Dios estaba en el fuego. De repente hubo un silbo apacible y delicado, y Elías pudo oír a Dios en ese instante, y salió y se puso a la puerta de la cueva.

Elías había formado su propia idiosincrasia de cómo debería Dios manifestarse, se acostumbró a solo tener experiencias sobrenaturales, y cuando estaba en la cueva de su prueba y desesperación, pretendía ver a Dios de la misma manera que había acostumbrado por medio de manifestaciones sobrenaturales, pero en ninguna de ellas lo hayo. En ese momento Elias pensó que Dios no estaba con él, hasta que en un instante lo oyó en una manisfestacion que el desconocía, de la forma que el menos se imaginaba que Dios podría revelarse a su vida; y esta fue en la quietud. Dios no puede ser limitado, pues el puede moverse como el desea.

#3. El emocionalismo 

Emocionalismo es dejarse guiar por las emociones, los sentimientos, lo visual. Si no siento a Dios, pues ya Dios no está en esa iglesia. Las emociones traicionan. Dios no opera de acuerdo a nuestras emociones. Él puede usar nuestras emociones en cualquier momento, y trabajar en nuestras vidas, pues somos seres emocionales, pero Dios no limita sus manifestaciones de acuerdo nuestras emociones. He llegado a entender que el factor de que muchas personas no puedan tener una experiencia con Dios, simplemente tiene que ver con su propia condición. Todo está en el corazón. Si el corazón está dañado con prejuicios, celos, envidias, mentiras, traiciones y toda otra obra de la carne, tal persona nunca podrá tener una relación saludable con Su Creador, porque Dios opera en el fruto de Espíritu, no en las obras de la carne.

Por favor, no me mal entienda! Creo en el don de lenguas, el danzar en el Espíritu Santo, todas estas cosas son manifestaciones bonitas, pero éstas no son la única manera o formas en que Dios puede manifestarse  en los seres humanos. Muchas personas se mueven en lo  emocional, en vez de lo espiritual. Incluso a veces queremos forzar el poder de Dios, cuando estamos en la congregación de los Santos del Señor. Cantamos coros y canciones hasta que quedamos sin voz, buscando presencia de Dios, cuando la presencia de Dios ya habita en nosotros desde el día que le entregamos a Cristo nuestro corazón. Se forman grandes espectáculos, los servicios  se extienden extremamente sin considerar las visitas, los niños, las personas con condiciones físicas, y todo esto simplemente para forcejar algo que ya tenemos. Además, con todo esa euforia y adrenelina que se invierte en esto, muchos hermanos salen frustrados diciendo, "que no sientieron a Dios.” El sentir a Dios es un asunto de relación personal. Cuando tenemos una linda comunión con Jesucristo, no tenemos que limitarnos a un templo, un sistema, o una manifestación en particular porque lo podemos sentir en todo lugar de diferentes formas. Sentir a Dios es vivir con él en armonía, y no basado en sentir, y emociones que hoy pueden estar positivas, y mañana negativas. En cualquier instante podemos estar la mejor condición mental o emocional, pero en otro momento podemos estar en el peor instante de nuestras vidas. Sin embargo, estemos como estemos, Dios sigue siendo el mismo. Vivir una experiencia de adoración y presencia, es mantener una íntima comunión con Dios todos los días de manera, que cuando llegamos a la reunión de los Santos, no dependemos de un sentir emocional, porque a Dios lo hemos visto, palapado, y sentido en diversas maneras durante toda la semana a través de multiformes experiencias.

 
Pastor Ulises Himely