¿Quienes Somos?

Casa de Restauración es una comunidad de creyentes enamorados con Jesucristo. Somos hombres y mujeres; niños y jóvenes; padres y abuelos; amigos y familias. Nuestra congregación fue fundada por los pastores Ulises y Madelyn Himely con el propósito de servir a la comunidad Hispana de Indianapolis.

Servimos a nuestra comunidad a travez de varios ministerios dedicados al crecimiento espiritual, y supliendo las necesidades del pueblo. Estamos aquí para ti y tu familia. Nuestros ministerios han sido diseñados para desarrollar tu relación con Dios. En esta pagina encontraras mas información sobre nuestra iglesia, ministerios, y como puedes conectarte con nosotros.

 
 

 

¿Porqué?

Casa de Restauración fue fundada por una familia, para familias. Queremos compartir lo que Dios tiene para cada persona, cada familia, y ayudarles en su caminar. Somos una iglesia no-denominacional fundamentada en los principios que la Palabra de Dios establece en:

 
 
 

LA GRAN COMISIÓN:

Fuimos encomendados a predicar el Evangelio de Jesucristo a toda criatura y formar discipulos. Mateo 28:19-20

 
 
 

EL GRAN MANDAMIENTO:

La iglesia fue llamada servir en la comunidad, supliendo sus necesidades con amor como el Señor nos ama a nosotros. Mateo 25:31-35

 
 

 
 

Visión

Trabajar a favor del Reino de Dios como sus Embajadores en la tierra, y que toda persona pueda conocer su propósito en Dios, con el fin de reunificar al ser humano con su Padre Celestial. 

 
 
Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios.
— 2 Corintios 5:20 (NVI)
 
 

 
 

Misión

Predicar el Evangelio del Señor, formar discípulos, suplir necesidades, compartir el uno con el otro en este caminar, y adorar a Dios, por medio de grupos pequeños, servicio a nuestra comunidad, y reuniéndonos cada fin de semana. 

 
 
Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación: esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación.
— 2 Corintios 5:18-19 (NVI)